Fular o mochila de porteo: ¿cuál elegir?

"¿Empiezo con fular o directamente con mochila?"

A veces nos hacen esta pregunta y aunque siempre contestamos que Kngu se puede usar desde el primer día, con lo que te ahorrarías el dinero del fular y tener que aprender a amarrártelo, la verdad es que es una pregunta bastante válida y hoy queremos profundizar un poco en ella. 

Antes que nada, quiero decirte que ambas son formas válidas de porteo y lo más importante para nosotros es que las familias descubran el porteo, porque para nosotros ha sido lo más práctico del mundo. 

Portear te devuelve las manos sin quitarle a tu bebé lo único que de verdad necesita, que es tu cuerpo. Si repartes bien el peso, no te carga y tu bebé pasa la tarde a la altura de tu cara, viendo lo que tú ves, en vez de mirando el techo del carrito (que además es tiempo que su cabeza no pasa apoyada contra una superficie plana, que es de donde sale la plagiocefalia posicional).

Lo demás son las dudas de siempre: si se acostumbrará, si lo estás malcriando. Un bebé que tuvo el contacto que necesitaba se separa mejor después, no peor. Entendiendo que la duda no es si portear o no portear sino con qué empezar a portear, la respuesta es: depende. En este artículo te responderemos esa duda sin intentar venderte nada, porque la respuesta depende más de ti y las necesidades de tu familia que del producto en sí.

¿Qué es cada cosa?

El fular es una tira larga de tela, normalmente de entre cuatro y cinco metros, que se anuda alrededor del cuerpo de distintas formas según la edad del bebé y la posición elegida. Tiene fama de ser el más versátil y el más "puro" en cuanto a ergonomía, porque se ajusta centímetro a centímetro al cuerpo del bebé y al tuyo, sin piezas fijas de por medio.

Sin embargo, hay que destacar que tiene una curva de aprendizaje. Hay que aprender a hacer los nudos, ver varios vídeos, probar varias veces y hacer ensayo y error hasta dejar de sentirse torpe. Además, el bebé puede desesperarse porque está encima tuyo mientras tú estás intentando cogerlo con una mano y descifrar el resto con la otra. Muchas veces tendrás que ponértelo con ayuda o acompañada. 

 

La mochila ergonómica (como el Kngu) resuelve esa misma ergonomía pero con menos pasos. La forma ya está definida de fábrica, las correas se ajustan a tu cuerpo con hebillas y los cierres hacen el resto. No necesitas practicar un nudo diez veces delante del espejo antes de salir de casa: solo te la pones y sales.

Sin embargo, también hay que destacar que la primera vez que configuras tu Kngu puede sentirse confuso. Kngu tiene dos modalidades (uno para recién nacidos y otro para bebés de 6 meses en adelante o que se sientan solos). Solo lo configuras una vez según cada modalidad y de resto te lo pones como una camiseta en 30 segundos (y si no nos crees, mira este vídeo 😂) pero sí es bastante frecuente que tengas dudas de si lo has hecho bien. Para eso hemos hecho varios tutoriales en los que nos aseguramos que entiendas a la perfección cómo configurarlo por primera vez y también estamos encantados de recibir tus fotos en nuestro DM de Instagram para guiarte en la posición correcta. 

¿Qué dicen al respecto los referentes en porteo?

Organizaciones dedicadas a la seguridad y educación en porteo, como Pathways.org (una entidad sin ánimo de lucro centrada en el desarrollo infantil temprano), suelen agrupar los portabebés en unas pocas familias según el nivel de ajuste que permiten y la facilidad de colocación: fulares y bandas elásticas o tejidas, mei tais, y mochilas estructuradas con hebillas. La recomendación general que se repite en estas guías no es "un tipo es mejor que otro", sino que cada familia debería probar el que mejor se adapta a su rutina real, siempre que se respeten los principios básicos de seguridad y de postura correcta del bebé, independientemente del formato elegido.

¿Cómo decidir sin volverte loca?

Si eres de las que disfruta aprendiendo procesos nuevos y tienes tiempo para practicar antes de que nazca el bebé, un fular puede encantarte: hay quien encuentra en el ritual de anudarlo algo casi meditativo. Si lo que buscas es algo que funcione bien desde el primer intento, sin curva de aprendizaje ni vídeos de YouTube en pausa mientras intentas replicar un nudo, una mochila ergonómica con buenos cierres es la opción más realista, sobre todo en esas primeras semanas en las que ya tienes suficientes cosas nuevas que aprender de golpe.

También influye el tipo de día a día que tengas. El fular tiende a lucirse en casa, en los ratos largos, en las siestas pegadas al cuerpo. La mochila estructurada se lleva mejor en la calle, en las salidas rápidas, en los momentos en los que necesitas ponerte el porteo y salir ya, sin margen para nudos.

Lo que nadie te cuenta del fular hasta que lo compras

El fular tiene una curva de aprendizaje real, y no pasa nada por reconocerlo. No es raro deshacer un nudo tres o cuatro veces antes de que quede bien ajustado, ni sentir que te falta una mano cuando el bebé llora mientras intentas terminar de anudarlo. Con el tiempo se vuelve automático, pero ese "con el tiempo" son semanas de práctica, casi siempre en casa, casi siempre con algo de frustración de por medio las primeras veces. Es información útil de verdad antes de decidirte, no para desanimarte, sino para que no pienses que se te da mal si al principio te cuesta.

Lo que nadie te cuenta de la mochila hasta que la compras

La mochila estructurada, por su parte, tiene menos margen de ajuste fino que un fular bien anudado por alguien con experiencia. Al tener piezas y tallas más o menos fijas, hay bebés muy pequeños o proporciones de cuerpo poco habituales para los que el ajuste requiere un poco más de atención al principio, sobre todo si el bebé es de pocas semanas.

Nuestro Kngu se adapta a todos los bebés, porque tiene muchas cintas ajustables, pero es simplemente otra curva de aprendizaje, mucho más corta que la del fular.

¿Hasta cuándo dura cada uno?

Depende...  cuando alguien dice "fular", puede estar hablando de dos productos muy distintos.

El fular elástico es el de tela que cede, el fácil, el que suelen regalarte en el baby shower. Los fabricantes lo dan por bueno hasta unos 9 o 10 kilos, que en la mayoría de bebés llega entre los seis y los nueve meses. Y ojo, porque no es que se rompa: es que la tela empieza a ceder con el peso y el bebé se va descolgando, así que deja de sujetar bien bastante antes de llegar a su límite oficial.

El fular tejido es otra historia. Sin elasticidad, cuatro o cinco metros, aguanta entre 20 y 25 kilos y hay familias porteando con él a los tres años y más. Pero, el precio de esa durabilidad es la curva de aprendizaje de la que ya te hemos hablado.

Kngu se puede usar desde el primer día hasta los 15 kilos, que según el bebé son unos dos años.

Así que la ironía es esta: el fular más fácil es el que menos te dura, y el que te acompaña toda la crianza es el que más cuesta aprender. Si empiezas con un elástico porque quieres algo sencillo para los primeros meses, es una decisión perfectamente válida, solo cuenta con que sobre los ocho o nueve meses vas a necesitar otra cosa, y que ese gasto también forma parte de la cuenta.

Sea cual sea tu caso, el límite que manda siempre es el que indique el fabricante en la etiqueta de tu portabebés.

Y si tienes gemelos, o ya tienes otro hijo pequeño

En estos casos, la facilidad de colocación suele pesar todavía más en la decisión. Cuando ya hay otro niño pidiendo atención al mismo tiempo, el tiempo que se tarda en ponerse el porteo importa mucho más que en una situación con las manos completamente libres. Por eso muchas familias con más de un hijo pequeño en casa acaban decantándose directamente por una mochila con cierre rápido, aunque hubieran empezado con fular en su primer bebé.

Muchas familias, de hecho, acaban teniendo los dos: el fular para las primeras semanas en casa, y el Kngu para salir a la calle sin pensarlo dos veces. No hay una respuesta única, hay una que te viene bien a ti, a tu bebé y a tu rutina.

Si tienes dudas de cuál te conviene según cómo es tu día, escríbenos y te ayudaremos 💛

Fuentes citadas en este artículo

 

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